«El cáncer me ha permitido cambiar de vida»

Con 43 años a Yolanda Gómez le detectaron un tumor de cérvix en una revisión ginecológica rutinaria

Yolanda Gómez
Yolanda Gómez - 45 años

Yolanda Gómez

45 años

Le diagnosticaron cáncer de cérvix hace 2 años

:: Marta Madruga

Para Yolanda Gómez lo peor fueron los quince días a la espera de un diagnóstico, sin poder contar a su familia ni a sus amigos por lo que estaba pasando. Hace dos años una revisión ginecológica le dio la alerta: un tumor parecía haberse instalado en el cuello de su útero. «En ese momento te quedas en ‘shock’, piensas que eso no te puede estar pasando a ti», recuerda esta bilbaína vecina de Rekalde, que ahora tiene 45 años. Para alivio de Yolanda las pruebas revelaron un cáncer de cérvix en un estadio inicial, fácilmente operable.

Sin embargo, durante la cirugía descubrieron que el tumor había llegado a los ganglios y para extirparlo tendrían que producirle un linfedema, una obstrucción de los canales linfáticos del organismo, que deriva en la acumulación de líquidos en el cuerpo. «A día de hoy me canso si camino demasiado o paso mucho tiempo de pie, se me hinchan las extremidades con el calor…», repasa las secuelas de esa operación que le han producido una incapacidad total.

Yolanda tuvo que dejar la hostelería cuando le diagnosticaron la enfermedad, y cuando terminó el mes y medio de radioterapia y quimioterapia tampoco pudo volver a su trabajo debido a las secuelas. Ahora recibe un tratamiento y necesita acudir al Hospital de Basurto habitualmente para mantener la enfermedad a raya. «He cambiado esa vida de estrés por una mucho más tranquila», explica esta joven que tras sobreponerse al tumor reconoce sentirse más plena que antes. «He sacado tiempo para dedicarme a mí misma, a mi hija, a mi casa y hasta a la meditación».

Con carácter optimista defiende que la clave para superar un cáncer «en buena parte está en los doctores y la medicina, pero en otra muy buena parte está en uno mismo, en luchar por la vida». Y esa filosofía es la que pretende transmitir a otros enfermos de cáncer como voluntaria de la Asociación Española contra el Cáncer de Bizkaia, a la que ya se ha apuntado, aunque debe esperar unos años para poder ejercer, hasta dejar su enfermedad atrás.

Recuerda, además, que lo primero que hizo cuando le detectaron el cáncer fue acudir a ellos. «En seguida me llamó una psicóloga y me tranquilizaron», explica. «Me siento en deuda con ellos por como me han ayudado en todo el proceso, y yo quiero ahora ayudar a quienes estén pasando por la misma situación que yo».